En 1991 la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció el Síndrome de Fatiga Crónica como enfermedad específica y la clasificó dentro del grupo de Enfermedades Neurológicas no mentales, con el epígrafe G93.3.
Este fue el primer gran paso para el reconocimiento del Síndrome Fatiga Crónica como enfermedad. Su clasificación permite separar, de forma definitiva, a nuestr@s pacientes del grupo de pacientes con enfermedades psiquiátricas. Por otro lado, permite también establecer las bases para el estudio y tratamiento de la enfermedad.
En 1994 se aceptaron los criterios de Fukuda et al. para el diagnóstico del Síndrome Fatiga Crónica. Aunque con posterioridad se han ido añadiendo algunas modificaciones o han aparecido otros criterios diagnósticos (como los canadienses), a fecha de hoy no sólo son vigentes, sino que son los más utilizados.
Los criterios diagnósticos de Fukuda, clínicosEs bien sabido que no existen síntomas específicos para la enfermedad, ni hallazgos exclusivos a nivel de exploración física. Además, ninguna de las pruebas complementarias permite establecer de forma definitiva el diagnóstico. Por este motivo, los criterios de Fukuda se basan en los hallazgos más comunes en la enfermedad partiendo de la fatiga como síntoma principal. Valora de forma individualizada la fatiga crónica inexplicada -que no mejora con el descanso- como síntoma principal.
Los síntomas menores son la alteración de la memoria o de la concentración; lalenta o mala recuperación posterior al esfuerzo; el dolor de garganta sin causa que lo justifique; los trastornos del sueño (tanto la dificultada para dormirse como los despertares frecuentes o el sueño no reparador); el dolor de cabeza de nueva aparición o características diferentes a las que ya pudiera padecer el paciente; dolores musculares y articulares sin signos inflamatorios, y adenopatías axilares y cervicales dolorosas la tacto.
Es tarea del clínico que atiende a la paciente disponer de todos los datos clínicos, de la exploración y de las pruebas complementarias que permitan descartar otras enfermedades que puedan coincidir o que pudieran llevar a confusión con el Síndrome Fatiga Crónica. Existe un grupo de enfermedades que en caso de coexistir en el mismo paciente no permiten el diagnóstico de Síndrome Fatiga Crónica -aunque cumpla con los criterios de Fukuda- como la depresión mayor y trastornos psiquiátricos graves.
Pero yo tengo mucho dolor. ¿No tendré fibromialgia?Durante muchos años se confundió una enfermedad con la otra o hasta se llegó a pensar que era la misma enfermedad. Los criterios diagnósticos para la Fibromialgia son diferentes a los del Síndrome Fatiga Crónica. En ambas enfermedad el dolor es un síntoma habitual (en el Síndrome Fatiga Crónica los dolores musculares y articulares son habituales y pueden llegar a ser severos), aunque el resto de datos clínicos permite diferenciarlas. De todas formas, se ha demostrado que en muchas pacientes pueden coincidir ambas enfermedades.
Dr. Jordi Robert Olalla
Coordinador Unidad de Fatiga Crónica
Servicio Medicina Interna
USP Instituto Universitario Dexeus
Coordinador Unidad de Fatiga Crónica
Servicio Medicina Interna
USP Instituto Universitario Dexeus


FUENTE: vitaesalud.wordpress.com


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